Sobre el Manejo Integrado de Plagas existen varias definiciones. Pero, básicamente, el MIP es una multiplicidad de acciones que varían y están articuladas dentro de una estrategia para combatir plagas urbanas o rurales, preservando el ambiente y creando una fuerte interacción con quienes habitan las zonas afectadas.

Como última tendencia en materia de control de plagas, su principal objetivo es utilizar la menor cantidad de tóxicos posibles, asociada con manejos o componentes culturales, a fin de minimizar la exposición de esos elementos al contacto humano y el ambiente natural y social.
En EE.UU. y países desarrollados, la implementación del MIP es obligatoria y está regulada por entidades tales como la EPA y OMS.
Prioriza la prevención y tratamientos no químicos. Incluye el diagnóstico y seguimiento del estado sanitario ambiental, tareas de exclusión y utilización de medios mecánicos, además de la identificación de las plagas, su biología y análisis de control.
Sintetizando: obtener ambientes sanos y ascépticos, protegiendo la salud pública e higiene ambiental.
No significa una erradicación, eliminación o exterminación completa de las plagas, sino un control
sobre su población. Los exterminadores no manejan plagas, lo que representa una mentalidad diferente. Los productos químicos se incluyen como una de las posibilidades tácticas disponibles para su utilización.
En realidad el MIP no es un concepto nuevo. Tiene sus orígenes en tiempos pre-históricos.
Los antiguos cazadores ponían carne de animales para comer en sus mesas. Utilizaban muchas de las tácticas básicas del MIP. Sabían como conquistar "plagas antiguas" a través de la observación básica de medio ambiente y del hábito de sus presas. Cada animal tenía hábitos distintos, huellas, desechos, sonidos, preferencia de alimentos y períodos de actividad particulares. Cada uno requería de una combinación única de tácticas para capturar y matar esas "plagas". Herramientas especializadas, puntas de flecha, lanzas, trampas, humo, fuego y ruido eran combinados con el trabajo de equipo para lograr una cacería segura.
Así, los hombres primitivos podían rotizar los mamuts hace 40.000 años.

Triángulo de Vida

En el centro mismo del manejo de plagas urbanas, se encuentra el manejo efectivo de los tres componentes básicos de la vida : alimento, agua y albergue. Todos los animales tienen estas necesidades básicas. Por eso,
Nuestro papel profesional es el de enfocar nuestros esfuerzos en limitar el acceso de plagas a estas tres necesidades básicas.
Si podemos eliminar la presencia del agua con reparaciones mecánicas o con mejoras
Sanitarias, provocaremos un strés que dificultará su existencia.
Del mismo modo, podemos eliminar los refugios sellando las grietas y hendiduras, o eliminando la acumulación de objetos en los lugares donde habita la plaga, o bloqueando su acceso a los alimentos que
éstas consumen.

Relación ambiental.

Hoy existe conciencia ambiental. Quién contrata un servicio de control de plagas, señala como requisito que los insectos o vectores sean controlados en forma segura y sin dañar el medio ambiente.
El público se interesa cada vez más en la relación entre la salud y los químicos en el ambiente. En cualquier
Vivienda siempre existe una zona de riesgo. No se sabe cuando una mujer embarazada o un niño pueden entrar en el área que ha sido tratada. Como profesionales debemos asegurarnos de que estas personas no sufran ningún daño por exposición a algunos de nuestros productos.
Y con mayor razón, cuando se trata de personas sensitivas, o de hospitales, industrias alimenticias, restaurantes, etc.

9 cacterísticas operativas.

En nuestro modelo del MIP se reconocen 9 aspectos que son necesarios para asegurar un trabajo efectivo.

1. Educación. Desde el operador de la empresa y el propio cliente.
2. Cooperación. Es esencial entre el servicio del MIP y el cliente.
3. Monitoreo. Con trampas, inspecciones e información de los residentes del área, se determina la inversión y estrategia de cualquier aplicación.
4. Enfoque ecológico. Guía todas las acciones del técnico operador.
5. Evaluaciones. Se realizan de acuerdo con los parámetros propios de cada situación.
6. Comportamiento. Las personas influyen en el MIP viviendo y trbajando en áreas que son tratadas y pueden afectar los resulados del manejo.
7. Hábitat. La modificación del hábitat, salubridad y limpieza, son básicamente lo mismo.
8. Focalización. El MIP debe estar focalizado en el ingreso y actividad de las plagas, para obtener los máximos resultados.
9. Pesticidas. De baja o de moderada toxicidad son preferidos, y aún así se utilizan únicamente donde y cuando sean necesarios.

Un programa MIP no significa que la utilización de productos químicos esté prohibida, sino que este tipo de planificación reduce a menudo su empleo.

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